Simulando significado

José Antonio Jódar Sánchez
San José State University, California, Estados Unidos

(cc) Jose Antonio Jódar Sánchez.

(cc) Jose Antonio Jódar Sánchez.

¿Cómo interpretamos una oración como “El vendedor le vendió el libro a Nerea por 30 euros”? ¿Y cómo somos capaces de producirla? Una visión que va ganando adeptos sugiere que partimos de estructuras conceptuales y construcciones almacenadas en nuestra mente para crear una simulación mental. Esas estructuras son los marcos de la Semántica de Marcos y esas construcciones las de la Gramática de Construcciones Corporeizada. Dicha simulación, una especie de “historia” como las que creamos cuando leemos, refleja los eventos de los que hablamos y de los que nos hablan. La simulación nos permite, por tanto, entender y producir el lenguaje que necesitamos en cada situación e inferir otras informaciones a partir del mismo.

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El lenguaje que utilizamos diariamente expresa ideas desde una perspectiva siempre particular. En la oración “El vendedor le vendió el libro a Nerea por 30 euros” se ofrece el punto de vista de la venta del libro mientras que en “Nerea le compró el libro al vendedor por 30 euros” se ofrece el punto de vista de su compra. ¿Cómo se explican distintas perspectivas de un mismo evento? Y más ampliamente, ¿cómo podemos llegar a entender el significado de dichas oraciones? La Semántica de Marcos, la Gramática de Construcciones Corporeizada (GCC en adelante) y la Semántica de Simulación parecen ofrecer, en conjunción, una posible respuesta a estas preguntas.

El hablante parte de unas estructuras mentales llamadas “marcos” para generar su mensaje. FrameNet es un lexicón online, desarrollado en diversas lenguas, que recoge estas estructuras conceptuales. Su origen se encuentra en la Semántica de Marcos, originalmente propuesta por Fillmore (1985). La idea vertebradora de dicha teoría es que el significado de las palabras no puede entenderse como algo aislado, sino asociado al significado global que evocan. Dichas estructuras tienen una serie de roles correspondientes a los participantes de situaciones en la vida real, roles tales como agente, paciente y causa, entre otros. Por ejemplo, “comprar”, “vender” y “pagar” son unidades léxicas que evocan el marco Transacción Comercial. Este marco tiene como roles el comprador, el vendedor, el dinero y la mercancía que se vende.

Además de marcos, el hablante posee un conocimiento de las construcciones de su lengua y sus significados, adquiridos progresivamente a través de su experiencia con otros hablantes. Estas construcciones son la principal herramienta de trabajo de la GCC. Están compuestas por una parte fonológica, que escuchamos y pronunciamos, y otra semántica, que entendemos. Estas estructuras que unen una forma y un significado se consolidan como unidades a través de su uso en la lengua cotidiana. No sólo las palabras aisladas, sino también las construcciones tienen significado. Por ejemplo, la construcción [Sintagma nominal + hacer + Sintagma preposicional + Sintagma verbal] en “El vendedor hizo a Nerea comprar el libro” tiene un significado de obligación porque el vendedor casi la obligó a adquirir el libro. Ese matiz no está implícito en el verbo “hacer” utilizado de manera aislada, como en “Hice un pastel de puerros para mi amigo vegetariano”, que simplemente indica que se cocinó un pastel sin que nadie obligase a nadie. Estas construcciones, además, están relacionadas en el repertorio mental del hablante. Por ejemplo, el esquema Intercambio (del que forman parte el vendedor y Nerea) es más específico y hereda del esquema Transferencia, más general, el hecho de que el vendedor le transfiere a Nerea la mercancía y Nerea le transfiere el dinero al vendedor. El intercambio está formado pues por dos transferencias.

La Semántica de Simulación, por su parte, establece que la actividad cerebral subyacente es aproximadamente equiparable (aunque no idéntica) cuando entendemos un enunciado, percibimos visualmente la situación descrita, y realizamos las acciones descritas en el mismo (Bergen y Chang, 2007). Por lo tanto, el hablante construye el significado del lenguaje que quiere expresar (o que escucha) a través de su simulación perceptiva y motriz en el cerebro. En lenguaje común, estas simulaciones son parecidas a las “historias” mentales que creamos cuando leemos un libro. Los esquemas de ejecución son elementos clave en esas simulaciones. Aunque complicados, son básicamente representaciones de esas simulaciones que permiten al hablante producir oraciones semánticamente coherentes. Además, ayudan al oyente a entender el significado de la oración y a realizar inferencias sobre lo que su interlocutor le cuenta. Por ejemplo, si el esquema de ejecución de “Nerea le compró el libro al vendedor por 30 euros” incluye el pago del mismo, se infiere que en el estado anterior al esquema de ejecución Nerea poseía 30 euros. Asimismo, si el esquema de ejecución refleja la transición a través de la cual el libro pasa a manos de Nerea, entonces inferimos que en un estado posterior, Nerea debe poseer el libro.

¿Cómo encajan estos tres sistemas (la Semántica de Marcos, la GCC y la Semántica de Simulación) en la comprensión del significado lingüístico? ¿Qué es lo que ocurre mentalmente en el oyente para que entienda lo que le dice el otro? En nuestro caso, lo que el oyente deduce y entiende se deriva de la interpretación de oraciones con las palabras “pagar”, “comprar” y “vender”, tal y como son recogidas en sus marcos correspondientes. Estos marcos y las construcciones, almacenados en nuestras mentes, nos permiten simular el evento o situación al que el hablante se refiere: la compra del libro por parte de Nerea, pertenecientes al esquema de la Transacción Comercial. Y al posibilitar la simulación de este enunciado, se abre la puerta a la interpretación de perspectivas e inferencias. Tal y como explican Chang, Narayanan y Petruck (2002), pagar, por ejemplo, sólo hace referencia a la transferencia de dinero, y no necesariamente al acto comercial entero, centrándose en una única fase del evento. Respecto a comprar y vender, mientras que el primero se centra en la relación entre el comprador y el dinero, el segundo lo hace en la relación entre el vendedor y el producto vendido.

Recapitulando, entendemos el lenguaje de otros y producimos oraciones semánticamente coherentes gracias a la interacción de los marcos y las construcciones presentes en nuestra memoria. Cuando los simulamos conjuntamente, creamos “historias” mentales. Entonces podemos tanto generar un mensaje lingüístico como entender de qué va lo que escuchamos. Sin ser del todo conscientes, esa ficción que constantemente creamos en nuestra mente nos permite hablar coherentemente y entender a otros.

Referencias

Bergen, B. K. y Chang, N. (2007). Embodied Construction Grammar in Simulation-based Language Understanding. En: J. O. Östman y M. Fried (Eds.) Construction Grammars. Cognitive Grounding and Theoretical Extensions (pp. 147-190). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

Chang, N., Narayanan, S. y Petruck, M. R. (2002). Putting Frames in Perspective. En: Proceedings of the 19th International Conference on Computational Linguistics, Volume 1 (pp. 1-7). Association for Computational Linguistics.

Fillmore, C. (1985). Frames and the Semantics of Understanding. Quaderni di Semantica, 6(2), 222–254.

Subirats, C. (2013). La integración de la Semántica de Marcos y la Semántica de Simulación: Aplicaciones al procesamiento semántico automático del español. En: M. L. Calero y M. A. Hermosilla (Eds.) Lenguaje, Literatura y Cognición (pp. 307-337). Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba.

Manuscrito recibido el 10 de junio de 2014.
Aceptado el 15 de septiembre de 2014.

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